Fintech, revolución financiera en el comercio global

En esta entrada explicamos el fenómeno Fintech y cómo cambia las reglas del juego en las finanzas mundiales

Cuando escuchas el término «FinTech», lo más probable es que pienses en las aplicaciones de tu móvil que usas para pagar, transferir dinero o consultar tu saldo. Es la cara más visible de la tecnología financiera, una capa de comodidad digital sobre nuestras operaciones cotidianas. Sin embargo, esta percepción apenas roza la superficie de una transformación mucho más profunda.

La verdadera revolución FinTech no se trata solo de mejorar la experiencia de usuario, sino de redefinir las reglas fundamentales de cómo se crea, se intercambia y se gestiona el valor. Como lo define Philippe Gelis, fundador de Kantox, «las empresas fintech son aquellas que se apalancan en tecnología para construir modelos de negocio disruptivos en la industria financiera». Este artículo revelará cinco de las verdades más impactantes y menos conocidas sobre esta disrupción, transformaciones que están alterando el panorama financiero de formas que apenas empezamos a comprender.

1. Inventar mercados completamente nuevos

Una de las innovaciones más potentes de FinTech no ha sido simplemente digitalizar los servicios bancarios existentes, sino crear modelos de negocio que antes eran «totalmente inconcebibles». En lugar de competir únicamente por la misma cuota de mercado que los bancos, las FinTech más disruptivas han creado ecosistemas financieros desde cero.

El ejemplo más claro es el crowdfunding (financiamiento colectivo). Estas plataformas conectan directamente a creadores de proyectos, ya sean individuos o PyMEs, con una multitud de pequeños inversionistas. Esto permite a startups y empresas emergentes obtener el capital necesario para desarrollarse, al mismo tiempo que ofrece a inversores minoristas la oportunidad de participar en el crecimiento de estas empresas, un mercado que, en esencia, fue «creado de cero» por las FinTech.

Otro ejemplo de un mercado creado por esta innovación son los préstamos P2P (entre particulares), que eliminan la intermediación bancaria tradicional del proceso de préstamo. Este enfoque no solo compite con la banca, sino que expande el propio concepto de lo que es un servicio financiero, democratizando el acceso a la inversión y la financiación. Este es un cambio fundamental que pasa de mejorar procesos existentes a crear cadenas de valor completamente nuevas, eludiendo a los guardianes financieros tradicionales como los bancos de inversión o los departamentos de préstamos comerciales.

 2.-Bancos que no son bancos

En el ecosistema de la banca digital, no todas las entidades son lo que parecen. Existe una distinción clave y poco conocida entre dos modelos que a menudo se confunden, pero que operan de manera fundamentalmente distinta.

• Neo-bancos: Son entidades que ofrecen una experiencia de usuario 100% digital, con interfaces cuidadosamente diseñadas y funcionalidades innovadoras. Sin embargo, la gran sorpresa es que no poseen una licencia bancaria.

Operan a través de un socio financiero tradicional que es quien realmente custodia los fondos y las cuentas de los usuarios. Un ejemplo conocido fue Simple, que ofrecía una experiencia de front-end avanzada pero dependía de un banco socio para la infraestructura de back-end. Su modelo de negocio a menudo se basa en compartir comisiones e ingresos con su socio bancario, enfocándose por completo en la experiencia del cliente mientras el socio gestiona la infraestructura regulatoria.

• Challenger Banks: A diferencia de los neo-bancos, estos sí poseen una licencia bancaria propia. Esto les permite competir directamente con la banca tradicional, ofreciendo un mix de productos completo que incluye no solo cuentas corrientes, sino también productos de pasivo (ahorro) y de activo (préstamos, hipotecas), operando con total independencia.

Esta dependencia revela una verdad sorprendente: muchos de los disruptores más visibles son, en realidad, interfaces innovadoras construidas sobre la infraestructura de la banca tradicional. Esto demuestra que la relación entre FinTech y la banca es más simbiótica y compleja que puramente competitiva.

3.-La Tecnología Blockchain ¿Elimina al intermediario de confianza?

Aunque las criptomonedas como Bitcoin han capturado la atención del público, el verdadero potencial disruptivo de la tecnología blockchain en las finanzas reside en su capacidad para descentralizar la confianza, eliminando la necesidad de intermediarios tradicionales.

El avance clave que lo permite son los contratos inteligentes (smart contracts), que se definen como «contratos autoejecutables codificados en una red blockchain». Estos protocolos informáticos permiten la ejecución automática de acuerdos cuando se cumplen ciertas condiciones, sin necesidad de que un banco, un abogado o una cámara de compensación verifiquen la transacción. Este avance fue clave para el desarrollo de las plataformas de finanzas descentralizadas (DeFi), que ofrecen servicios como préstamos y operaciones comerciales directamente sobre una red blockchain.

En esencia, la tecnología blockchain actúa como un «libro de contabilidad digital» que es transparente y a prueba de manipulaciones, revolucionando la forma en que las transacciones se registran y protegen. Esto apunta a un futuro donde transacciones complejas, desde préstamos hasta transferencias internacionales, podrían ejecutarse de forma instantánea y segura sin depender de una institución central, reduciendo drásticamente los costes y los tiempos de espera.

4.-Tu huella digital se está convirtiendo en tu nuevo historial crediticio

Una de las aplicaciones más contraintuitivas y potentes de la tecnología en FinTech es la redefinición de cómo se evalúa el riesgo y la solvencia de una persona. Las FinTech están desarrollando nuevas formas de evaluar a los clientes, especialmente en mercados emergentes donde gran parte de la población carece de un historial bancario tradicional.

Un ejemplo específico es FirstAccess, una empresa que proporciona análisis de riesgo basándose en «la información obtenida de más de 200 fuentes distintas», con un enfoque particular en los datos de los teléfonos móviles. La información que se analiza para determinar la solvencia de un cliente incluye su «geolocalización habitual, su número de contactos, la frecuencia e intensidad con que interactúan con sus familiares y amigos, etcétera».

Este enfoque tiene un impacto de doble filo. Por un lado, promueve una inclusión financiera sin precedentes, permitiendo que personas sin historial crediticio accedan a préstamos y otros servicios. Por otro, plantea debates cruciales sobre la privacidad, el uso ético de los datos personales y los nuevos sesgos que podrían surgir de estos algoritmos.

5. La mayor barrera para la innovación no es la tecnología, sino la regulación

A pesar de que la tecnología avanza a una velocidad vertiginosa, el mayor obstáculo para la expansión y consolidación del sector FinTech a menudo no es técnico, sino legal. El ámbito de las empresas FinTech «aún no está totalmente regulado» y se enfrenta a un «paisaje jurídico dinámico y desafiante».

Regulaciones clave han moldeado profundamente el sector. En Europa, la Directiva de Servicios de Pago 2 (PSD2) ha sido revolucionaria, al exigir a los bancos abrir sus APIs (Interfaces de Programación de Aplicaciones) para fomentar la competencia. A su vez, normativas como el RGPD sobre protección de datos han impuesto estándares estrictos sobre cómo se manejan los datos de los usuarios.

La complejidad aumenta porque la regulación varía enormemente de un país a otro, lo que ha llevado al desarrollo de marcos legales específicos, como las distintas «Leyes Fintech» que han surgido de forma independiente en países de Latinoamérica.

Un ejemplo histórico del ritmo de este cambio es el del Reino Unido: no se había entregado ninguna licencia bancaria nueva en 100 años hasta 2010.

Desde entonces, el regulador británico ha reducido drásticamente ese proceso. Esta dramática aceleración —de un siglo de estancamiento a un proceso de aprobación de seis meses— ilustra una nueva realidad crítica: los reguladores ya no son solo guardianes, sino que se ven obligados a convertirse en facilitadores de la innovación en una carrera por mantener el ritmo de la tecnología.

Scroll al inicio